bienvenidos al caos.
mañana del veinticuatro de enero de dosmilnueve. me dispongo a ir a hacerme una analítica completa (de esas que hay que te manda el médico de vez en cuando y en las que siempre aparece algo). bueno, pues en ayunas una ducha y en moto a la clínica. al acabar, salgo fuera y mi medio de transporte se encuentra tirada en el suelo y curiosamente cambiada de lugar. la levanto tras grandes esfuerzos debido a que soy de pequeño tamaño y me dobla en proporción. la enciendo y me dispongo a arrancar (no especifico que me pongo el casco porque tengo una curiosa manía de caminar con el casco encima, y ¡ gracias a dios!). intento transitar pero el viento me mueve y hace que cambie de carril. me detengo y dejo la moto en la acera (a escasos diez metros de donde la había cogido).obviamente la dejo tumbada porque de ahí no caerá y me ahorro destrozos que deberé pagar yo a continuación. caminando y triste me dispongo a subir a mi casa. no es de extrañar que no me quitara el casco porque caían todo tipo de elementos más o menos pesados y de mayor o menor tamaño. y si no me atacaban éstos era yo que debía que agarrarme a las farolas, porque literalmente: ¡se me llevaba el viento! en mi vida he pasado tanto miedo... llego a mi calle y veo que los árboles que llevan allí décadas se han caido llevándose consigo todo lo que encuentran bajo ellos y levantando el suelo en el que tantos años se han agarrado sus raices...
sólo una frase más que añadir: ¡sálvese quien pueda!
